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Imprescindibles de Milán – 10 lugares que no te puedes perder

¿Tienes entre tus planes una cita con Milán? ¡Entonces seguro que quieres visitar sus rincones más icónicos! Ya sea una escapada exprés, un viaje más tranquilito o incluso una ruta por Italia, hay sitios que casi es pecado perderse. Siendo una ciudad que mezcla historia, moda y mucho buen ambiente puedes hacer decenas de cosas; pero para mí estos son los 10 imprescindibles de Milán que no te puedes saltar.

Estación de Milano Centrale

Independientemente de cómo llegues a Milán, es probable que pases en algún momento por su Estación Central de trenes. Si no es así, te recomiendo totalmente que te acerques a propósito a verla. Con casi un siglo de vida, esta estación se construyó para sustituir a su predecesora, que ya no daba abasto con el creciente flujo de pasajeros. Debía, por tanto, contar con unas dimensiones mucho mayores; su amplitud y gran tamaño son parte de los encantos que podrás apreciar al visitarla.

Su construcción abarcó desde inicios del siglo XX hasta los años 30, viéndose afectada por la Primera Guerra Mundial y sus secuelas. Los retrasos y diversos cambios en «el mensaje» a mandar con esta edificación dieron lugar a que el edificio no cuente con un estilo definido. Mezcla elementos modernistas con otros clásicos, algo de art decó y lo corona todo con una inmensa cúpula de hierro y cristal sobre los andenes.

Estación de Milano Centrale imprescindibles
Casi toda la estación está cubierta por diversos techos acristalados.

Galería Vittorio Emanuele II

Aunque si de cúpulas se trata, el título a la más espectacular y bonita se la lleva la de la Galería Vittorio Emanuele II. Con nada que envidiarle a las galerías de París, este inmenso pasaje del siglo XIX está formado por dos corredores perpendiculares entre sí, con techos acristalados, que convergen bajo una bóveda de vidrio y hierro. Enmarcándola encontramos 4 mosaicos completando el octógono central, que representan los continentes de África, América, Asia y Europa.

Los suelos también están tapizados de mosaicos, entre los que destaca turísticamente el escudo de la ciudad de Torino (o Turín). Posiblemente verás a gente esperando su turno para girar 3 veces sobre su talón con este pisando los testículos del toro (o lo que queda de ellos); supuestamente signo de buena suerte, para pedir un deseo o para volver a Milán, según quién te cuente la historia.

Yo particularmente no soy muy fan de estas cosas, ya que me da bastante penilla el desgaste continuo al que se somete un mismo punto. Lo que sí es más de mi estilo es cotillear sus tiendas y escaparates, en especial los de comida. Y es que la Galería Vittorio Emanuele II acoge una buena variedad de tiendas de lujo, restaurantes, comercios variados y algunos de los establecimientos más antiguos de Milán.

Galería Vittorio Emanuele II
Ninguna foto hace justicia al gigantesco tamaño de la galería.

Duomo y Piazza del Duomo

Si salimos de la Galería por su rama sur llegamos directos al mayor icono de Milán, imprescindible de los imprescindibles: el Duomo di Milano. La casa de Dios o catedral milanesa es uno de los templos góticos más grandes del mundo, con una superficie aproximada de 11.000m² y un aforo de hasta 40.000 personas. Su magnificencia no apareció de la nada; la catedral comenzó a construirse a finales del siglo XIV y no se finalizó completamente hasta 6 siglos más tarde, en 1965.

Lo más llamativo es sin duda su exterior revestido de mármol y repleto de estatuas, arcos, chapiteles, pináculos y otras maravillas arquitectónicas que se enredan entre sí. Puedes disfrutar de las vistas a su fachada desde la amplia Piazza del Duomo, siendo posiblemente acosada por decenas de palomas. Otra opción, súper recomendable, es subir a las terrazas del Duomo (11€/persona) y apreciar todos esos detalles de cerca, además de tener unas vistas espectaculares a la ciudad.

Vistas desde la terraza superior del Duomo
Norte, sur, este u oeste, todas las vistas desde el Duomo son bonitas.

Navigli

Si te preguntan por una ciudad italiana con canales, ambas sabemos que Milán no es el primer destino que se te viene a la mente. Sin embargo, eso no quita que Navigli, el barrio de los canales milanés, tenga su encanto particular. Pasear junto al Naviglio grande (y si tienes tiempo también por el pavese) debería estar en tu lista de imprescindibles al viajar a Milán. Además, es un buen lugar para disfrutar del aperitivo milanés al atardecer, tanto por el ambiente como por la inmensa oferta de locales.

Y tal vez te preguntes…»¿pero cómo tiene Milán canales si no pasa ningún río navegable ni está cerca del mar?». Pues hay que dar las gracias a las grandes mentes pensantes del pasado, en especial a Da Vinci, quien culminó el diseño de la red de canales artificiales que recorre Milán y que sirvieron para acercar el comercio por barco hasta la ciudad. Con la llegada de los trenes cayeron bastante en desuso y muchos están ahora secos, siendo la zona de Navigli la mayor superviviente.

Navigli al atardecer, imprescindibles de Milán
De verdad que merece la pena acercarse un ratito hasta esta zona.

Barrio de Brera

Otra zona que deberías añadir a tu itinerario es el histórico barrio de Brera, ubicado a pocos minutos andando de la Galería Vittorio Emanuele II. De dimensiones bastante modestas, recibe su nombre de su avenida principal, la vía Brera, que lo atraviesa de norte a sur. Esta zona se caracteriza por su aire artístico y bohemio, siendo el hogar de la Academia de Bellas artes y su famosa Pinacoteca. Si eres amante de la historia del arte, seguro que la visita no te deja indiferente.

También encontrarás entre sus calles galerías de arte, restaurantes, alguna que otra iglesia histórica e incluso un observatorio. Aunque el rincón que más me gustó personalmente fue el Jardín Botánico de Brera, un rinconcito secreto que merece la pena ver. Si no te apetece visitar ningún lugar en particular, pasear por sus coloridas travesías es más que suficiente para disfrutar de este distrito. En parte me recordaban a un remix italiano de algunas calles de Madrid.

Barrio de Brera Milán
Las contraventanas todas a juego le dan un puntito especial a esta calle.

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Castello Sforzesco

Si lo que te apetece es visitar museos, el inmenso Castello Sforzesco es el hogar de más de 15 salas de exposiciones, archivos, colecciones y bibliotecas. Es todo un ejemplo de adaptación del patrimonio a los nuevos tiempos, aprovechando todo su espacio para albergar cultura. Eso sí, la mayoría son de pago. Por suerte, los alrededores y plaza interna del propio castillo en sí también son dignos de visita y de acceso libre.

El Castello debe su nombre a la familia Sforza, sus dueños originales, aunque posteriormente pasó por múltiples manos, incluyendo a Napoleón. Su diseño actual es obra de su restauración a principios del siglo XX, tras salvarse un par de veces de ser demolido tanto por motivos políticos como sociales. El punto más destacable de su silueta es la Torre de Filarete, elemento central de la construcción. Esta tuvo que ser reconstruida ya que la original explotó en 1521 mientras se utilizaba como depósito de armas y posteriores maltratos bélicos.

Torre del Castello Sforzesco
En la actualidad la reconstrucción da bastante el pego, como si siempre hubiera sido la misma.

Parque Sempione

El Castello está ubicado dentro del Parco Sempione, pudiendo adentrarte en el corazón del mismo atravesando la plaza interior del castillo. El parque es muchísimo más moderno, datando «solamente» de 1890, cuando se diseñó y plantó para sustituir una gran plaza dedicada a la formación militar. Gracias a esto, el centro de Milán cuenta con un enorme pulmón verde público de 386.000 m².

Por toda su extensión se pueden encontrar decenas de especies botánicas de todas partes del mundo, especialmente aquellas adaptadas a un clima continental. Bajo sus cedros, castaños o álamos verás a multitud de milaneses paseando, haciendo ejercicio o simplemente disfrutando del día. En mi humilde opinión, los parques y jardines son los mejores lugares para sentir realmente la vida cotidiana de una ciudad.

Para momentos no tan mundanos, también cuenta entre sus instalaciones con una torre de observación (la Torre Blanca), el tercer acuario más antiguo de la Unión Europea, el Palacio de la Triennale (con un museo del diseño en su interior) y la Arena Civica, donde se realizan eventos deportivos y conciertos. Estos lugares son de pago y no tan imprescindibles, pero si tienes suficiente tiempo en Milán tal vez te interese entrar a alguno.

Parque Sempione Milán en otoño
Si además tienes la suerte de visitarlo en otoño, está incluso más bonito.

Arco della Pace

El extremo superior del parque está coronado por el Arco della Pace, o Arco de la paz, parte de una de las puertas de acceso a la ciudad. Cómo no, este arco de la victoria fue mandado construir por Napoleón (seguro que la historia te suena de París) para conmemorar sus logros bélicos. Tras su derrota en 1814 se paralizó la obra, cuando solo se habían completado dos tercios de la misma. No fue hasta 1826 que Francisco de Austria mandó su continuación, cambiando la dedicatoria a la paz pactada por las potencias europeas en el Congreso de Viena.

Otro cambio sustancial fue la rotación de 180º del carro y los caballos que culminan el Arco; tras el giro dicha estatua da la espalda a Francia a modo de burla. Junto con este, son muchísimos los detalles históricos del Arco della Pace, que cuenta con bajorrelieves que retratan escenas significativas de la historia italiana, así como estatuas alegóricas de ríos como el Po o Tesino, representaciones romanas mitológicas y detalladas y variadas decoraciones.

Arco della pace Milán
Si te fijas se puede ver a lo lejos el Castello Sforzesco en medio del arco central.

Cementerio Monumental

La mayoría de puntos de interés de esta lista están bastante cerquita entre sí, por lo que no es ningún esfuerzo visitarlos. Sin embargo, si hay un lugar en Milán por el que merece la pena alejarse un poco del centro y que tenía que añadir a los imprescindibles es su Cementerio Monumental. Incluso aunque no visites cementerios en tus viajes habitualmente, el de Milán es todo un museo de arquitectura al aire libre (y gratis).

Se originó en 1866 como un proyecto para unificar pequeños cementerios distribuidos por toda la ciudad, aunque su panteón ilustre no se inauguró hasta 1883. Este acoge las tumbas de italianos ilustres, aunque muchas familias importantes tienen sus propios mausoleos a lo largo de la necrópolis.

Tanto a la entrada del recinto como en diversos puntos en su interior encontrarás mapas del cementerio con sus diferentes zonas y monumentos destacables. Si bien son una guía fantástica para no perderte algunos de los rincones más impresionantes, te recomiendo que pasees un poco a tu antojo descubriendo su infinidad de panteones. Incluso las tumbas «más modestas» cuentan con espectaculares estatuas, muchas de ellas contando la historia de quienes las residen.

Tumbas Cementerio monumental de Milán
Una de las que más me impresionaron fue esta de una de una niña de 8 años y su madre.

Panzerotti Luini

No podía acabar esta lista de otra forma que no fuese con algo para comer. Y es que cuando pedí recomendaciones por Instagram, una de las más repetidas fue pasar por Panzerotti Luini. Siendo así, no podía no haceros caso, ¡y menudo acierto! Se encuentra al ladito del Duomo, por lo que no tienes que ir muy lejos para hacerte con ellos.

Los panzerotti (en singular panzerotto) son una especie de empanadas fritas a mitad de camino de ser un calzone. Los rellenos son muy variados, incluyendo también opciones dulces, y están deliciosos. Son la opción perfecta para comer algo barato sentada en cualquier banquito o rincón del centro; ideal si tu presupuesto es low cost como el nuestro (puedes ver nuestro presupuesto detallado aquí).

Consejos para visitar los imprescindibles de Milán

Por último, déjame que te dé unos cuantos consejos para que tu recorrido por los imprescindibles de Milán vaya sobre ruedas. Aunque la mayoría son lugares públicos con acceso libre las 24h del día, recuerda revisar los horarios de los que no. En el caso del Duomo te recomiendo que además compres tus entradas con un par de semanas de antelación al menos, en especial si quieres subir a las terrazas. En cuanto a los barrios y parques, disfrútalos con calma, pasea y explora.

Para los monumentos procura madrugar o visitarlos en momentos «menos concurridos» si quieres verlos más tranquilamente. Por el contrario, Navigli tiene más gracia y vidilla si lo visitas cuando se llena para disfrutar del aperitivo (aunque ve un pelín antes para pillar buen sitio). Lo mismo te digo respecto a comer en Panzerotti Luini, ve algo antes de la hora habitual de comer. Aunque parezca que hay cola, va bastante ligera y así seguro que queda el sabor que te apetezca.

Espero que este artículo te haya servido de ayuda y te anime a visitar estos rincones imprescindibles de Milán; y si te apetece descubrir otros menos conocidos como el barrio de Isola o CityLife Milán, no dudes en cotillear más a fondo el blog. También puedes seguirme en Redes Sociales para ver muchas más fotos y contenido.

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