EUROPA,  Francia

Qué ver en París en 4 o 5 días

París es el destino turístico más popular del mundo, y no es de extrañar. Tiene tanto que ofrecer que es difícil de creer que se pueda ver gran parte de la ciudad, al menos lo importante, en unos días. Si quieres saber qué ver en París en sólo 4 o 5 días, no desesperes; en este artículo te voy a detallar los itinerarios que nosotros hicimos y con los que fuimos capaces de visitar todos los lugares emblemáticos de París.

Galerías cubiertas de París
Y también algunos menos conocidos, pero no por ello menos bonitos o importantes.

Es cierto que cuando terminé de crear mi mapa de lo que queríamos visitar y me di cuenta de todas las cosas que teníamos que ver en tan pocos días, pensé que no íbamos a ser capaces, que era imposible. Pero con un poco de planificación y previsión lo conseguimos.

Algunos itinerarios pueden parecer demasiado largos para un mismo día, en especial si no eres de caminar mucho. Tuvimos en cuenta los tiempos de espera haciendo cola, la duración de los recorridos a pie, las paradas para descansar e incluso para sacar fotos,… Y dio tiempo a todo (incluso algunas tardes nos sobraron horas).

Día 0 – Llegada a París

Llegamos al aeropuerto Charles de Gaulle sobre las 23:00; por lo que nos fuimos directos a nuestro Airbnb en el distrito XIX para descansar bien y madrugar a la mañana siguiente y así aprovechar al máximo el día.

Día 1 – Museo del Louvre y principales monumentos

Si el Museo del Louvre abría a las 9:00, nosotros a las 8:45 ya estábamos allí haciendo cola. Entramos de los primeros y pudimos disfrutar con toda tranquilidad de gran parte del museo. Es imposible verlo entero en un solo día, pero si vas desde primera hora de la mañana, dedicando medio día puedes ver la mayoría de las obras importantes.

Sobre las 13:00 salimos del museo y pasamos por delante del Palais Royal, sin llegar a entrar, mientras buscábamos algo de comer.

Museo del Louvre, París
Madrugar para visitar el Louvre merece mucho la pena.

Con nuestros croissants de jamón y queso calentitos para llevar, imitando a los propios parisinos, nos sentamos a comer a la sombra en los Jardines de las Tullerias.

Tras un buen descanso y haber hecho la digestión paseando por el parque, salimos por la puerta oeste. Esta da justo a la Plaza de la Concordia, donde se encuentra el Obelisco de Lúxor. Es recomendable cruzar hasta la rotonda donde se encuentra el obelisco, ya que de lejos no se pueden apreciar bien los grabados ni el tamaño que tiene.

Obelisco de Luxor y Plaza de la Concordia.
Desde la zona elevada de los Jardines hay muy buenas vistas a la Plaza de la Concordia.

La plaza conecta directamente con la avenida de los Campos Elíseos, pero nosotros dimos un breve rodeo junto al río para acercarnos a ver el Puente Alejandro III, y mereció la pena totalmente.

Desde allí (ahora sí) nos dirigimos a los Campos Elíseos, pasando por delante del Petit Palais y del Grand Palais. A estos dos tampoco entramos por falta de tiempo, pero que son preciosos de ver desde fuera.

Subimos la larga avenida entrando de vez en cuando en algunas tiendas y galerías, entre las que no podía faltar por supuesto la DisneyStore; para encontrarnos al final con el gigantesco Arco del Triunfo. Si tienes la oportunidad de subir, hazlo; las vistas desde lo alto son una maravilla.

Vistas de París desde el Arco del Triunfo.
Las avenidas, los tejados, la Torre Eiffel, todo se ve espectacular.

Desde allí bajamos caminando por Chaillot, un barrio principalmente residencial donde se encuentran situadas un gran número de embajadas y algunos museos de arte.

Nuestro siguiente destino era la Plaza de Trocadero, desde donde tener una de las mejores vistas de la Torre Eiffel de toda la ciudad. Aunque también la tendrán otras mil personas más, lo que dificulta mucho hacerse una buena foto. No desesperes,  un poco más abajo, desde los Jardines de Trocadero es mucho más fácil gracias al desnivel y los diferentes ángulos que nos dan las escaleras.

Torre Eiffel desde Trocadero.
Incluso puede que la fuente te regalo un arcoíris como a mí.

Terminamos nuestro día paseando hasta la Torre Eiffel. No llegamos a subir debido a que toda la base y el Campo de Marte estaban vallados por obras. Siguen permitiendo el ascenso, pero no puedes ver desde fuera cuanta cola hay y consideramos que desmerecía un poco las vistas (en especial para el precio que tiene). Como ya habíamos quedado muy contentos con las vistas del Arco del Triunfo, decidimos dejarlo para otra ocasión.

Día 2 – Versalles y Montmartre

Ya os comenté en el artículo sobre preparativos para el viaje que es mejor mirar por adelantado si hay incidencias previstas en el transporte; y como nosotros tenemos esa suerte, 2 de los 4 días completos que estuvimos en París hubo huelga de RER.

Como no queríamos visitar Versalles en fin de semana porque sabíamos que iba a haber muchísima más gente que un viernes por la mañana, nos arriesgamos con la opción del día de huelga.

Llegamos al Palacio alrededor de las 10:30 y, como era de esperar, había una cola impresionante para entrar. Fue en ese momento de negación mental a estar una hora en plantón, esperando para entrar y ver todo espachurrados contra otras chorrocientas personas, cuando se me encendió una bombillita y decidimos darle la vuelta al plan: visitar primero los Jardines de Versalles y después el Palacio.

Jardines del Palacio de Versalles
Los jardines de Versalles son INMENSOS. Mira el tamaño de esta fuente.

¡¡Y fue todo un acierto!! De hecho, a no ser que llegues a primera hora de la mañana y el palacio esté casi vacío, te recomiendo esta opción. En especial si hay eventos especiales y tienes que hacer también cola aquí para entrar.

Incluso siendo temporada alta y con los espectáculos de las fuentes activos, no había prácticamente nadie en los jardines hasta las 12:00-13:00, así que los recorrimos con tranquilidad. Sobre las 14:30 decidimos entrar al Palacio de Versalles, y no tardamos ni 5 minutos en entrar; aunque seguía habiendo bastante gente. Puedes leer todos mis consejos para visitar Versalles en este artículo.

Interior del Palacio de Versalles
El Palacio de Versalles y sus típicas habitaciones que tenemos todos en casita.

Para complementar el día, esa tarde visitamos la otra zona apartada del centro de París que teníamos en nuestra lista: el bohemio Barrio de Montmartre.

Desde la estación de Abbesses, nuestra primera parada fue el muro de Je t’aime. Se encuentra en un parque a menos de 20 metros andando de la estación.

Subimos hasta lo más alto de la colina de Montmartre haciendo parada en Villa Leandre, un callejón sin salida repleto de preciosas casas de estilo inglés; y siguiendo por Rue Norvins hasta la Place du Tertre, también conocida como plaza de los artistas, donde nos compramos unos deliciosos crêpes.

Villa Leandre, Montmartre, París.
Quien tuviese una casa tan bonita como las de Villa Leandre.

Este paseo es además una forma bastante más amena de llegar a la Basílica del Sagrado Corazón que lanzarse directamente a  subir sus 197 empinados escalones o que pagar el funicular si no tienes transporte ilimitado.

Después de visitarla y sentarnos un buen rato en sus escaleras a disfrutar de las vistas de París, continuamos callejeando por Montmartre hasta llegar al Café des Deux Moulins (donde trabajaba Amèlie en su película homónima). Terminamos el día pasando por delante del famosísimo cabaret Moulin Rouge con sus neones iluminados.

Día 3 – Centro de París y Barrio Latino

El tercer día lo dedicamos al centro histórico de la ciudad, empezando por la isla donde nació Paris: la Île de la Cité.

Al salir de la estación de metro nos encontramos con la Plaza Louis Lépine, donde está situado el precioso Mercado de las Flores. Tras echar un vistazo a los puestos, nos dirigimos hacia la zona este de la isla para llegar a la imponente Catedral de Notre Dame.

Se puede visitar tanto el interior de la catedral como las torres y parte del campanario, pero para esta segunda parte hace falta entrada. Por suerte está muy bien organizado y puedes reservar tu hora de visita a través de una aplicación llamada «JeFile» desde las 7:30 de ese mismo día.

Catedral de Notre Dame.
Es mejor reservar hora con la app porque Notre Dame se peta de gente.

Actualización 2019: Desgraciadamente el 15 de abril de 2019 la Catedral de Notre Dame sufrió un terrible incendio y quedó muy dañada. Actualmente se encuentra cerrada al público para su recuperación y se espera que siga así durante 5 o 6 años. Puedes acercarte igualmente a verla desde fuera.

Una vez terminamos con Notre Dame, visitamos la Sainte Chapelle, una impresionante capilla real de dos plantas con unos techos y vidrieras que dejan con la boca abierta.

A su espalda se encuentra la Conciergerie, a la cual no llegamos a entrar pero vimos desde fuera. De los numerosos puentes que conectan con la Île de la Citè, cruzamos por Pont Neuf hacia el barrio de Saint Germain. Allí aprovechamos para comer, ya que hay una gran oferta de restaurantes de todo tipo y precio en la zona.

Sainte Chapelle en París.
Esta era la planta inferior. No os hago spoilers de la superior.

Dando una rápida vuelta pasamos junto a la Iglesia de Saint Germain des Pres y la Iglesia de Saint Sulpice, ambas católicas.

Para bajar la comida optamos otra vez por ir a pasear por un parque, en esta ocasión los hermosos Jardines de Luxemburgo. No teníamos grandes expectativas y nos sorprendió gratamente, en especial la enorme fuente central donde se puede hacer navegar unos pequeños barcos de vela a la antigua usanza.

Fuente principal de los Jardines de Luxemburgo.
El mejor de todos sin duda alguna: el barco pirata.

Desde allí continuamos por el Barrio Latino, uno de los más diversos y animados de París. En primer lugar fuimos a ver La Sorbona, universidad más importante de la ciudad y con mucha historia detrás.

La siguiente parada fue el Pantheon, aunque desgraciadamente no pudimos entrar ya que estaban organizando un evento a su alrededor y lo tenían vallado. Subiendo hacia el río paramos en diversas librerías y tiendas de comics, otro de los principales reclamos del barrio. La más conocida y pintoresca es Shakespeare & Company, y probablemente la única con cola para entrar.

Librería en el Barrio Latino de París.
¡La decoración de algunas de las tiendas era una locura!

Por esa misma orilla del río Sena seguimos nuestro camino, pasando frente a Notre Dame y junto al Jardin des Plantes (o botánico) hasta el Puente de Austerlitz, que utilizamos para cruzar hacia el norte.

Este desvío (planeado) de la ruta principal tuvo como objetivo ver la colorida Rue Cremieux, una de las calles más bonitas de todo París. Además, no supone ningún esfuerzo ya que en menos de 5 minutos andando llegamos a la Plaza de la Bastilla, la última parada del día, en el barrio de Le Marais.

Rue Cremieux en el centro de París.
Merece la pena desviarse un poco. En serio, ¿a quién no le gustan las casas de colores?

Día 4 – Crucero por el Sena, la Ópera y galerías parisinas

Quisimos tomarnos con calma nuestro último día completo en la capital francesa y aprovecharlo para hacer algunas compras y despedirnos de la ciudad.

Después de caminar un rato sin rumbo por la zona de Rivoli, fuimos a Pont Neuf, donde cogimos el Crucero por el Sena de 1 hora que teníamos contratado. Es una forma rápida, relajada y relativamente barata (12€/persona) de echarle un último vistazo a  los monumentos más importantes de París. Nosotros lo hicimos con esta empresa, pero hay muchas más.

Torre Eiffel desde el río Sena.
Au revoir Tour Eiffel.

Para nuestra última tarde nos reservamos el París más lujoso. Comenzamos la ruta en la Plaza Vendôme, con la Columna de Vendôme en su centro y donde se sitúan el Hotel Ritz París y boutiques de marcas como Chanel.

La siguiente parada fue la Iglesia de la Madeleine, un enorme templo católico de estilo romano que contrasta tremendamente con el resto de iglesias y catedrales de la ciudad. Desde allí nos dirigimos a los centros comerciales de Boulevard Haussmann; en primer lugar los Grandes Almacenes Printemps (el lujo de los lujos) y después a las Galerias Lafayette, con tiendas menos ostentosas pero con una decoración y una cúpula de cristal que impresionan.

Cúpula de cristal de las Galerias Lafayette.
Es una pasada de centro comercial. Merece la pena entrar aunque sea para ver la cúpula.

Muy cerca de allí se encuentra la Ópera Garnier, nuestra cita cultural del día. Se puede visitar por dentro sin necesidad de asistir a ningún espectáculo y desgraciadamente mucha gente se salta en su viaje a París debido al precio (8€ los menores de 26 años, 11€ tarifa estándar). Sin embargo, habiéndola visto por dentro, te aseguro que merece muchísimo la pena y no supone un gran esfuerzo para el presupuesto.

Ópera Garnier en París.
Es tan bonita que volvería a pagar para entrar.

Una vez terminamos de ver la Ópera, nos dedicamos a callejear en busca de las diferentes Galerías y Pasajes cubiertos que se pueden encontrar por el barrio.

Hay muchísimos, pero nosotros escogimos sólo los que más nos llamaban la atención estéticamente y se encontraban en nuestra ruta: Galerie Vivienne, Galerie Colbert, Passage des Panoramas y Passage Jouffroy. Algunas de estas galerías están directamente conectadas entre ellas, por lo que hubo momentos en los que no sabíamos en cual estábamos exactamente.

Interior de las Galerías cubiertas de París.
Es como transportarte a otra época.

Como guinda del pastel para el último día, tomamos el metro hasta Rèpublique y paseamos por el Canal Saint-Martin hasta cansarnos.

Puede parecer que está un poco alejado (a nosotros nos dejaba muy cerca del piso), pero es una de las experiencias más «reales» de todo París, ya que es un lugar muy frecuentado por los jóvenes y artistas parisinos. Además, tuvimos muchísima suerte y pudimos disfrutar de un evento de coros al aire libre que se organizaba a lo largo del canal.

Día 5 – Distrito XIX, despedida de París

Como nuestro vuelo no salía hasta las 13:25, tuvimos tiempo de dar un último paseo por el distrito XIX.

Los barrios a las afueras tienen un encanto especial, y en concreto en el nuestro se encontraba el Parc des Buttes-Chaumont, uno de los parque más grandes de París (25 hectáreas) y el que más variedad de plantas tiene. Fue final perfecto antes de volver al piso a recoger nuestras maletas y partir hacia el aeropuerto.

Parc des Buttes-Chaumont
No dudes en acercarte si te alojas en esta zona. Es precioso.
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