AMÉRICA,  EEUU

Museo de Historia Natural de Nueva York – Guía completa

El Museo Americano de Historia Natural de Nueva York (o American Museum of Natural History en inglés) es uno de los mejores museos de ciencias naturales del mundo; además de ser famoso por aparecer en muchas películas, entre las que destaca como más evidente Noche en el museo. Este museo dedicado a explorar y conocer mejor la vida en la tierra, su biodiversidad y la multitud de culturas que la han poblado, es todo un imprescindible si viajas a Nueva York. Seas o no una persona de museos, te prometo que sus dioramas y exposiciones te dejarán con la boca abierta.

Museo de Historia Natural de Nueva York, última planta.
Por favor, pase por aquí para más información.

Datos prácticos sobre el museo

El Museo de Historia Natural de Nueva York se encuentra al oeste de Central Park, entre las calles 81 y 77; aunque si buscas la dirección exacta te dirá que está en la calle 79. La entrada principal se encuentra frente al parque. Es bastante fácil de identificar, tanto por su tamaño como por la estatua de Theodore Roosevelt a caballo que se encuentra justo delante.

Hay otra entrada en el lateral que da a la calle 81 accesible para sillas de ruedas. Además hay múltiples ascensores en el interior, baños adaptados, dispositivos de ayuda auditiva y otros elementos para facilitar el disfrute del museo a todo el mundo.

El horario de visitas va desde las 10:00 hasta las 17:45, aunque empiezan a desalojar el museo a partir de las 17:30. Está abierto todos los días del año a excepción de Acción de Gracias (cuarto jueves de noviembre) y Navidad (25 de diciembre).

Entrada al Museo Americano de Historia Natural
La entrada principal es fácil de reconocer.

En cuanto al precio de la entrada, es un tema un poco controversial, ya que no hay una «tarifa fija». Si decides comprar la entrada online no te quedará otra que pagar el precio sugerido; desde 23$ para adultos o 13$ para niños menores de 12 años.

Sin embargo, si adquieres el ticket en las propias taquillas del museo, puedes pagar lo que quieras (lo que se entiende como «la voluntad»). Vamos, desde 0$ hasta la cantidad que desees. Sí, es muy tentador realizar esta actividad gratis, pero realmente no te recomiendo no pagar nada.

Este museo se mantiene a través del dinero recaudado con las entradas, donaciones o el aporte de sus miembros. Es una maravilla de museo por lo que, si no dispones de mucho para gastar, entre 5-10$ por entrada es un precio aceptable pero suficiente. Si vas a adquirir el Citypass no tienes que preocuparte por esto, ya que es una de las visitas incluidas en el pase.

Además de esta información vital, también considero imprescindible que conozcas la normativa sobre fotografía del Museo. No te preocupes, sí que se pueden hacer fotos de las exposiciones e incluso utilizar flash a no ser que se indique lo contrario en alguna instalación concreta; pero está prohibido el uso de trípodes, palos de selfie y accesorios de iluminación externos a la cámara de mano.

Normas del Museo Americano de Historia Natural
Entre muchas otras normas como, no sé, no meter explosivos y esas cosas que tienen que aclarar los Estadounidenses…

Qué ver en el Primer piso

La entrada principal da a la Sala en Memoria de Theodore Roosevelt, donde se encuentran los mostradores de venta de entradas y el acceso al museo. Si tienes el Citypass también tendrás que hacer la cola de las entradas para que te cambien el pase del talonario por una entrada.

Una vez pases el cordón de seguridad del control de entradas te aconsejo que te hagas con un plano del museo. Son gratuitos, están en muchísimos idiomas y facilitan no perderse o pasar 30 veces por la misma sala. Además, es un muy buen recuerdo del Museo de Historia Natural de Nueva York.

Probablemente lo que más llame la atención nada más entrar sea la sala de Mamíferos Norteamericanos, que se encuentra justo de frente. Y con razón, solo había visto un par de dioramas de esta exposición y ya estaba enamorada del museo. Aquí puedes encontrar dioramas de todo tipo de mamíferos, desde gigantescos alces peleando a castores construyendo una presa. Al fondo se encuentra otra estancia dedicada a los pequeños mamíferos principalmente expuestos en vitrinas comparativas.

Sala de Mamíferos Norteamericanos
Parecen tan reales que impresiona. Y eso que en fotografía no se aprecia el tamaño real.

Una vez dada la vuelta a esta sección y saliendo por donde hemos entrado, podemos dirigirnos a la parte derecha del primer piso. Aquí lo primero que nos recibe es la Sala de Biodiversidad, con una impresionante muestra de variedad de seres vivos ordenados por taxones.

Entre los paneles de tal despliegue de especies se encuentra el acceso a la Sala Milstein de Vida Oceánica, que se presenta a sí misma con la gigantesca maqueta a tamaño real de una ballena azul. Al igual que en el resto del museo, los dioramas de esta sección son increíblemente realistas. Tanto que algunos parecen más bien acuarios parados en el tiempo.

Consejito especial: busca el del calamar gigante, a mí casi se me desencaja la mandíbula.

Sala de Biodiversidad
Una pequeña demostración de Biodiversidad

Para los amantes de las plantas y la geología, las salas del Ambiente del Estado de Nueva York y de Bosques Norteamericanos son toda una maravilla. Están llenas de paneles explicativos sobre la historia natural de Norteamérica, las glaciaciones o los tipos de vegetación entre otros. De esta zona destacaría el corte de secuoya gigante que conservan perfectamente y con el cual explican la edad de los árboles según sus anillos.

A continuación se encuentra la Gran Galería, donde sobresalen la inmensa canoa de madera de origen nativo americano que cuelga del techo y el famoso fósil iridiscente de Ammonite. A mano derecha está la Sala de la Costa del Noroeste, donde se exponen diversos objetos de las culturas originarias de Norteamérica. (Nosotros no pudimos verla muy bien ya que la estaban renovando.)

Ammonite iridiscente
Ninguna foto puede captar lo bonito que es este Ammonite

A través de la Gran Galería se accede también a la Sala de Orígenes del Hombre. Puedes hallar una réplica de los restos de Lucy, la Australopithecus más famosa del mundo, entre muchas otras muestras prehistóricas; todas acompañadas de  una buena explicación sobre la evolución de los homínidos hasta nuestra especie.

Al final de esta exposición se encuentra la Sala de Meteoritos y la de Piedras preciosas y Minerales, aunque esta segunda está cerrada temporalmente hasta otoño de 2019. Aun así, esta primera tiene ejemplares impresionantes, como el fragmento de meteorito metálico Ahnighito, que pesa 31 toneladas y tiene 4.5 billones de años.

En el museo también hay un Planetario justo a la izquierda de la entrada principal, así como diversas exposiciones relacionadas con el espacio. Una de las más conocidas es la muestra de las escalas del universo, desde galaxias, planetas y estrellas hasta átomos. Toda esto se encuentra en una sección del museo llamada Centro Rose para La Tierra y El Espacio; que cuenta además con otra sala una planta más abajo dedicada a la astrofísica y un teatro en el segundo piso. Este es otro de los atractivos principales del Museo de Historia Natural de Nueva York.

Plano del primer piso del museo americano de historia natural de Nueva York.

Qué ver en el Segundo piso

Empezando el recorrido de forma similar al de la primera planta, partimos de las escaleras junto a la entrada principal. Al frente nos encontramos la Sala de Mamíferos Africanos, muy conocida también por la manada de elefantes que exhibe en el centro de la estancia.

Rodeando la sala podrás ir viendo todos los dioramas de diferentes escenas del continente; desde leones en la sabana a gorilas en las montañas. A continuación hay una sala de Pueblos Africanos, donde se exponen ropajes, herramientas y otros elementos culturales de distintas tribus africanas.

Sala de Mamíferos Africanos
¿Podemos pararnos un instante a apreciar la cebra dando de mamar a su cría?

Desde esta última zona se accede a una pequeña sala dedicada a las Aves del mundo, donde se exponen 12 dioramas de pájaros procedentes de distintos puntos del planeta. Desde este punto podemos llegar a dos secciones diferentes del museo, una dedicada a Asia y otra a Centroamérica y Sudamérica.

Si giramos a la derecha entramos en la Sala de México y América central. Las principales piezas proceden de la cultura azteca, destacando una réplica de la Piedra del Sol, también conocido como el calendario azteca. A continuación está la Sala de Pueblos Sudamericanos, donde se pueden observar ejemplos de atuendos, herramientas y otros elementos tradicionales de las culturas moche, inca o chancay, entre otras.

Sala de México y América central
Ojalá se vuelva a poner de moda este estilo de decoración.

Al otro lado de la sala de Aves del mundo nos encontramos con dos estancias dedicadas al continente asiático. La primera de ellas es la Sala de los Pueblos Asiáticos, con alrededor de 3000 piezas que muestran la tremenda diversidad cultural e histórica de Asia. Algunos de los países más destacados en esta colección son Japón, India o China. Hay incluso dioramas representativos de la vida cotidiana de ciertas épocas, entre muchas otras culturas, organizadas siguiendo la Ruta de la Seda.

Atravesando esta estancia llegamos a la Sala de Mamíferos Asiáticos, en la cual se exponen principalmente dioramas de grandes mamíferos del continente asiático.

Plano del segundo piso del museo americano de historia natural de Nueva York.

Qué ver en el Tercer piso

Partiendo de nuevo desde la escalera principal, ubicada a mano izquierda, un poquito apartada, está la Sala de Reptiles y Anfibios. Esta contiene tanto ejemplares de diversos animales de ambas clases como dioramas que muestran diferentes aspectos de la vida y comportamientos de estos seres. Los de la reproducción son especialmente divertidos.

La galería situada a continuación está destinada a exposiciones temporales especiales. Su contenido cambia constantemente y no siempre se puede continuar la visita por aquí.

Sala de Reptiles y Anfibios
Otro de los aspectos interesantes es la muestra de anatomía comparada.

Así que, volviendo a las escaleras principales, al frente se encuentra la parte superior de la Sala de Mamíferos Africanos; una extensión de la exposición de la parte inferior con muchos más representaciones de la vida salvaje africana. Desde aquí arriba se tiene una vista impresionante de toda la sala gracias al enorme espacio abierto que deja la estructura de balcón del área superior, rodeando el  inferior.

Una vez cruzada esta estancia, encontramos una pequeña habitación (es casi un pasillo en L) donde se exponen vitrinas con ejemplares o faneras de Aves de la Ciudad de Nueva York; y algunas otras con pieles de Mamíferos del Estado de Nueva York.

Desde aquí cruzamos a la Sala de Aves Norteamericanas, donde te recomiendo que te entretengas un buen rato buscando las sujeciones de las aves expuestas (son prácticamente invisibles y no, no están colgando de hilos). Para mí, estos dioramas son de los más impresionantes de todo el museo.

Sala de Aves Norteamericanas
No, en serio, intentad buscar los enganches. Es que es increíble.

Al continuar de frente entraremos en la última de las salas de animales, la de Primates; que contiene ejemplares de orangutanes, gorilas y el famoso mono capuchino de la película de Noche en el Museo, entre otros.

A la izquierda nos encontramos con el acceso a la Sala de Indios de los Bosques Orientales e Indios de las Llanuras, donde se exponen piezas de joyería, herramientas de caza, atuendos y gran variedad de elementos culturales de los pueblos nativos americanos, procedentes en su mayoría de los siglos XIX y XX.

A continuación, y como última exposición dedicada a las civilizaciones y al ser humano, está la Sala de Pueblos del Pacífico. Además de todo tipo de artefactos típicos de sus culturas, se muestran algunas maquetas de la estructura de los pueblos muy detalladas e interesantes.

Plano del tercer piso del museo americano de historia natural de Nueva York.

Qué ver en el Cuarto piso

Y por fin llegamos al que probablemente sea el piso que más interesa a la mayoría de los visitantes del Museo de Historia Natural de Nueva York; el que está dedicado en su totalidad a fósiles ( y sí, por consecuencia hay muchos dinosaurios).

En esta ocasión te recomiendo subir a esta planta por las escaleras justo entre la tienda y la Sala de Primates del tercer piso. Hay varios motivos para esto: son las más cercanas, te permitirán empezar el recorrido por las salas del cuarto piso de forma cronológica (incluso hay una línea en el suelo que te guía por los principales cambios evolutivos) y, al ser circular, podrás bajar por estas mismas escaleras cuando acabes y llegar directamente a la puerta de salida.

T-Rex en el Museo americano de historia natural de NY
*Inserte música de Jurassic Park*

El recorrido comienza en el Centro de Orientación Wallach (y créeme, no te hago spoiler pero vas a ir de cabeza hacia esa sala según subas). Aquí puedes tener un primer contacto con la historia de la evolución y diversificación de los seres vivos.

A continuación se encuentra la Sala de Orígenes de Vertebrados, donde se exponen fósiles algunos de los primeros vertebrados. Destacan la mandíbula de un Megalodón o el esqueleto de un Pterosaurio.

Al salir de esta sección tendremos que cruzar una de las tiendas (sí, son así de astutos) para llegar a la Sala de Dinosaurios Saurisquios, donde se encuentra el famoso Tyrannosaurus rex. Aunque se lleva un poco el protagonismo de muchos visitantes, no es la única pieza impresionante de esta exposición. Junto a él se pueden ver también otros fósiles como un Allosaurio, un Velociraptor o un inmenso Apatosaurio.

Atravesando el área de las escaleras principales se puede acceder a la Sala de Dinosaurios Ornitisquios, en la cual se exponen ejemplares también muy conocidos como los Triceratops y los Estegoraurios.

Sala de Dinosaurios Ornitisquios
Siempre es divertido hacerse alguna foto chorra con los dinosaurios.

A continuación encontramos la Sala de Mamíferos Primitivos, donde se centran en mostrar la evolución de algunos rasgos de los mamíferos como el cráneo o la mandíbula. Algunos de los ejemplares más interesantes expuestos son el Tigre dientes de sable o el Lestodon, un perezoso gigante.

Por último, y como buen cierre a la visita al museo, está la Sala de Mamíferos Avanzados. Aquí se muestra una comparativa de la evolución de los animales equinos y varios ejemplares de Mamuts, entre otros.

Plano del cuarto piso del museo americano de historia natural de Nueva York.

Tiendas, baños y comer en el museo

En el interior del museo hay varias tiendas distribuidas por los diferentes pisos. Algunas están especializadas en artículos de una única temática (por ejemplo la Dino Store del cuarto piso) y otras venden recuerdos de todo tipo.

Puedes encontrar juguetes, peluches, camisetas, imanes, figuritas, minerales y un sin fin más de cosas; al precio típico de cualquier museo que sea especialmente turístico (es decir, más caro que si lo compras en cualquier otro lugar). Al igual que con las tiendas, hay baños en todas las plantas, la mayoría junto a estas o detrás de los tramos de escaleras.

Plano del nivel inferior del museo americano de historia natural de Nueva York.

En cuanto a comer en el Museo de Historia Natural de Nueva York, hay un par de cafeterías, pero no puedo hablaros gran cosa de ellas ya que no tuve el placer de entrar. Sin embargo, sí que comimos a mediodía en el patio de comidas del museo, que se encuentra en el nivel inferior y al que se llega fácilmente bajando las escaleras principales.

Está abierto desde las 11:00 hasta las 16:45 y ofrece una amplia variedad de comidas. Funciona estilo self-service, donde tú te coges lo que quieras, lo pagas y te sientas a comértelo en una de las muchas mesas de las que dispone el comedor. Hay varios tipos de platos, algunos tienen una cantidad y precio fijos (una enorme porción de pizza, una hamburguesa, patatas fritas, pan, frutas, etc) y otros te los puedes servir a granel y pagas en función del coste por peso de tu plato (Mac & Cheese, guisos, carnes en salsa, verduras asadas, etc). La relación calidad precio está bastante bien para encontrarse dentro del museo.

Comida del museo americano de historia natural de Nueva York
Sí, ni son muy ecológicos ni vas a encontrar la comida más sana del mundo, pero está bien.

Consejos

Para terminar este artículo me gustaría dar un par de consejos y opiniones totalmente subjetivas respecto al tiempo de visita que deberías dedicar al museo. Es cierto que mucha gente «ve» el Museo de Historia Natural de Nueva York en 3 o 4 horas, incluso menos, si se dedica a ir solo a las dos o tres salas que más le interesen y ver los ejemplares más característicos de toda la colección.

Sin embargo, creo que merece mucho la pena que le dediques todo el tiempo que puedas. Todas las salas tienen muchas cosas interesantes que ofrecer, seas o no experto en la materia.

Mi hermano y yo empezamos nuestra visita a la hora de apertura y terminamos cuando (literalmente) nos echaron porque cerraban el museo. Y aun así estoy segura de que si hubiésemos tenido una hora más tampoco nos hubiese parecido suficiente.

Mi consejo: aprovecha la visita lo máximo posible y no tengas miedo a dedicarle un poco más de tiempo durante tu viaje, merece la pena. Y si por lo que sea no puedes dedicarle tantas horas a la visita, al menos intenta llegar temprano para ahorrarte colas y asegúrate de coger un plano para no perderte mucho por el museo (no serías la primera persona en hacerlo).

Sala de Dinosaurios Saurisquios
Y un plus es que al final se va todo el mundo y te puedes hacer fotos sola con los dinosaurios.

Puedes consultar la página oficial del AMNH para más información. Espero que esta guía del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York te haya resultado útil y que disfrutes al máximo tu visita a este espectacular museo. No olvides seguirme en redes sociales si no quieres perderte ninguno de mis viajes.

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2 Comentarios

  • Stephanie Trejo

    excelente trabajo con la informacion y datos que compartes, muchas gracias por la información me sirvió demasiado para mi trabajo de la escuela 🙂

    • Pilar

      Hola Stephanie!
      Me alegro muchísimo de que te haya gustado y más aun de que te haya ayudado con un trabajo de clase. Me hace muy feliz leerlo. ¡Un saludo!

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