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Josselin, Vannes y Rochefort-en-Terre. Ruta por Bretaña día 2

Después de descansar en Rennes tras la visita a Saint-Malo y Dinan, retomamos el road trip. En nuestro segundo día de ruta por la Bretaña francesa fuimos a ver los pueblos de Josselin, Vannes y Rochefort-en-Terre. Nuestro plan inicial era visitar solo los dos primeros, pero tuvimos tiempo de sobra para incluir el tercero por la tarde.

Que ver en Josselin, Vannes y Rochefort-en-Terre
Vamos a ver todas las cosas bonitas que visitamos en Josselin, Vannes y Rochefort-en-Terre.

Llegar de Rennes a Josselin

Desde nuestro alojamiento base en Rennes nos dirigimos primero al pueblo de Josselin. Entre ambos hay alrededor de 80km, lo que en coche se traduce en una hora de trayecto aproximadamente. Recuerda que gran parte del recorrido es por carreteras secundarias, por lo que los desplazamientos llevan más de lo que puedas pensar en un primer momento.

Además, ten en cuenta que te puedes encontrar con algunos imprevistos (como nosotras perdiéndonos el primer día). Es mejor que en tu planificación de ruta dejes siempre un cierto margen extra en los trayectos. Si quieres hacerte una idea de lo que tardas de un punto a otro, mira las indicaciones paso a paso de las rutas de Google My Maps.

Josselin

Una vez en Josselin lo primero era aparcar. Debo decir que al ser un pueblo pequeño encontrar aparcamiento era más que fácil; pero ya sabes que yo no soy de dejar las cosas al azar y ya llevaba un parking gratuito apuntado. Dejamos nuestro coche en este aparcamiento al aire libre, muy cerca de los puntos de interés de Josselin.

Si vas a visitar este pueblo, sinceramente te recomiendo que aparques en ese mismo lugar. Está muy bien ubicado, en una zona llana, amplia y asfaltada y se pueden aparcar con facilidad tanto coches como caravanas. Además, es gratis y mucho más fácil de ubicar para volver que si dejar el vehículo en una calle aleatoria.

Qué ver en Josselin

Mentiría si dijera que el motivo principal para incluir este pueblo en la ruta no fue su nombre. Lo siento, me pareció demasiado divertido. Sin embargo, aunque es un pueblo pequeño tiene mucho encanto y rincones muy bonitos. Merece la pena 100% acercarse a verlo, ya que la visita no te llevará más de un par de horas (máximo).

Bajando hacia el río, a unos 300 metros del aparcamiento, nos encontramos con la Basílica de Notre Dame du Roncier. No entramos al interior, pero si tienes la oportunidad prueba, dicen que es bastante bonita. El siguiente punto con encanto que nos topamos fue la Plaza de Notre Dame. Es uno de esos lugares de pueblito mágico que enamoran, con sus casas de piedra, comercios de colores y un pozo en el centro.

Josselin plaza de Notre Dame
Dime que no es súper bonica, por favor.

Continuamos paseando cuesta abajo, encontrando calles totalmente vacías de gente, pero llenas de magia y misterio. Nuestro objetivo era alcanzar el Canal de l’Oest, en la parte más baja de Josselin. Es desde aquí desde donde se puede observar el Castillo de Josselin en su máximo esplendor. Las vistas son espectaculares, más aun si cruzas el puente y lo observas desde la otra orilla.

También son preciosas las vistas del pueblo a la izquierda del castillo, e incluso el propio puente en sí tiene su encanto. Es muy buen lugar para hacer unas cuantas fotos, pero ten cuidado con el tráfico. Aunque en nuestra experiencia no pasan muchísimos coches, el puente es tanto para peatones como para vehículos y se encuentra justo tras una curva con mala visibilidad.

Castillo de Josselin
En general es una zona muy agradable para pasear y con unas vistas geniales.

Nuestra última parada en Josselin fue el Bosque del Amor. Con un nombre tan bucólico había que hacerle una visita. Llegamos tras subir unas cuantas cuestas (todas las que habíamos bajado anteriormente) y dirigirnos al este del pueblo. Si te digo la verdad, pensaba que iba a ser un parquecillo con sus jardines y unos cuantos árboles, pero no. El nombre de bosque le hace honor.

Paseamos un buen rato por esta pequeña extensión de árboles con un riachuelo e incluso un pequeño humedal. Tiene varios caminos accesibles para personas con movilidad reducida, múltiples carteles hablando de su flora y fauna y zonas para hacer picnic. Tras visitar este pequeño remanso de paz, volvimos al parking para recoger nuestro coche y continuar la ruta.

bosque del amor que ver en Josselin Vannes y Rohefort-en-Terre
Si quieres disfrutar de un extra de naturaleza, el Bosque del Amor es fantástico.

Cosas a tener en cuenta al visitar Josselin

Si vas a añadir Josselin a tu ruta tienes que tener en cuenta varias características del propio pueblo. En primer lugar, no es uno de esos pueblos con mil puntos de interés, todo lo contrario. Josselin es un lugar para dar un paseo tranquilo, disfrutar de sus calles y de sus 3 o 4 lugares significativos. Además, aunque tiene bastantes cuestas si quieres llegar al castillo, la mayoría están bien asfaltadas.

Otra cosa a tener en cuenta es la oferta de alojamiento y restauración del pueblo. Josselin es un buen lugar para alojarte o comer un día en función de cómo planifiques tu road trip. Si viajas en temporada baja es posible que tengas menos problemas para encontrar habitación que en temporada alta. Sin embargo, no es recomendable en ningún caso dejarlo para última hora, ya que la oferta es limitada. Es un pueblo pequeño a fin de cuentas.

Alojamiento Que ver en Josselin Vannes y Rohefort-en-Terre
Cerca del canal vimos unos pocos hoteles, por lo que el ambiente promete ser espectacular.

De Josselin a Vannes

De Josselin a Vannes hay alrededor de 65km, lo que por las carreteras bretonas se traduce en unos 45 minutos de trayecto. La salida de Josselin se hace por carreteras secundarias pequeñas, aunque enseguida se llega a carreteras de dos carriles. El trayecto es bastante cómodo, dado que al ser Vannes una ciudad más grande tiene buenas comunicaciones.

Nosotras decidimos comer de picnic en el coche de nuevo (low cost a muerte), pero si quieres ir a un restaurante, Vannes es perfecta para ello. Si has seguido más o menos nuestra misma ruta, la hora de comer francesa te pillará en Vannes. Recuerda que en Francia se come antes, lo que implica que los restaurantes siguen un horario un poco diferente al de España. Lo habitual es que se coma sobre las 12:00, así que no esperes a las 14:00 para buscar dónde comer.

Vannes

Vannes es una ciudad con bastante más tráfico y movimiento que el resto de pueblos de su zona. El casco histórico es solo una parte de lo que conforma la ciudad entera, por lo que intentamos aparcar lo más cerca posible del mismo. Al contrario que en otros puntos de la ruta, nos dio la impresión de que no era tan fácil encontrar aparcamiento aquí. Por suerte, llevábamos un parking gratuito apuntado en la planificación. Por desgracia, no viene marcado en Google Maps, por lo que voy a intentar darte unas indicaciones claras para encontrarlo.

Para que tengas una idea aproximada, se encuentra junto al Parc de la Garenne. Para acceder al mismo debes bajar con el coche por la Rue Jehan de Bazvalan. Presta atención porque llegado cierto punto verás una pequeñísima señal que indica «Parking St. Joseph» y justo a la misma altura (en el lado opuesto) una entrada tipo túnel. Sí, tienes que meter tu coche por ese pasadizo de mala muerte. Este te lleva directamente al pequeño aparcamiento. Debo decir que este lugar está bien si llevas un coche pequeño, pero ni de broma puedes aparcar uno grande cómodamente y menos aun una caravana. En esos casos mejor prueba suerte por la zona del puerto.

Puerto de Vannes
Puedes encontrar varios señalizados en Google Maps, algunos de pago y otros gratuitos.

Qué ver en Vannes

Teníamos intención de dedicarle toda la tarde a ver Vannes tras visitar Josselin (aunque al final también fuimos a Rochefort-en-Terre). La ciudad tiene bastantes puntos de interés, aunque por suerte están todos bastante cerquita. El primero que nos encontramos fue el Castillo de Hermine, cuya fachada está integrada en las murallas de la ciudad y se puede apreciar perfectamente desde la calle por la que se llega.

A su derecha se sitúan los Lavoirs de la Garenne, unos antiguos lavaderos a la orilla del río muy bonitos. Hay unas vistas preciosas a los mismos desde el puente que cruza el río, pero también puedes bajar por unas escaleras y ver el interior de los mismos. Desde esta zona baja puedes acceder andando al Jardin des Remparts (o jardín de la muralla), con unas grandes vistas a la Muralla de Vannes y a la Tour du Connétable.

Lavoirs de la Garenne, Vannes

Cruzando el jardín y subiendo un poco la calle llegamos a una de las puertas del casco antiguo, la Porte Prison. Nos tropezamos con que a su alrededor hay una pequeña zona de tiendas y algunas cafeterías con la clásica estética bretona. Continuamos subiendo la calle hasta toparnos con la Catedral de San Pedro. Apreciarla desde las estrechas calles que al rodean es un poco difícil y nosotras nos la topamos en obras.

Sin embargo, al llegar al final de la calle encontramos otra de las joyas de Vannes: la Place Henri IV. La plaza en sí es preciosa y sorprende con sus antiguas casas de madera acogiendo actualmente establecimientos como un banco moderno. Además, otro de los elementos que hacen esta plaza espectacular son sus vistas a la Catedral, que asoma en una de sus esquinas.

Place Henri IV Que ver en Vannes, Josselin y Rochefort-en-Terre
Aporta un punto de vista un poco más amplio de la Catedral.

El resto de nuestra ruta consistió en pasear por varias de las calles más conocidas del centro de Vannes, disfrutando del ambiente. Un par de buenos ejemplos son la Rue Saint-Salomon y la Rue des Halles, ambas repletas de todo tipo de comercios. Nos acercamos también a la Place Valencia, que además de tener su encanto también posee una figurita cabezona de San Vicente bastante graciosa.

Un poco más abajo se encuentra famoso emblema de la ciudad «Vannes et sa femme«, el busto de un matrimonio esculpido en la fachada de una de las casas de entramado de madera. Es una de esas curiosidades que te tienes que acercar a ver si vas. Terminamos nuestro paseo por Vannes saliendo del casco histórico por la Porte Saint-Vincent y viendo una pequeña parte del puerto.

Vannes et sa femme
A mí me parecen adorables y siniestros a partes iguales.

Cosas a tener en cuenta al visitar Vannes

Como ya he comentado, Vannes es una ciudad de un tamaño bastante decente, por lo que es perfecta para comer o alojarse allí si cuadra en tu ruta. La oferta es mucho más diversa que en otras zonas, por lo que será más fácil encontrar algo que se ajuste a tus necesidades. Por el contrario, tiene el problema de que hay bastante más tráfico y se mueve mucha gente hasta allí para ir a trabajar, así que aparcar puede ser un pelín más difícil.

Otra cosa para la que puede aprovechar la visita a Vannes es para comprar suministros. Si estás viajando en caravana/camper o si no tienes un alojamiento base es muy probable que necesites comprar comida sobre la marcha. En Vannes encontrarás muchísimos supermercados donde abastecerte.

De Vannes a Rochefort-en-Terre

Tras volver al coche nos encontramos con que era bastante más pronto de lo que pensábamos que iba a ser, las 15:30 más concretamente. Aunque teníamos planificado inicialmente solo Josselin y Vannes, decidimos ir a ver Rochefort-en-Terre dado que nos sobraban unas horas.

Entre ambas ciudades hay alrededor de 40km, lo que se tradujo en unos 35 minutos en coche. Casi todo el camino fue por carreteras secundarias de doble sentido, aunque por suerte bien asfaltadas. Aunque hay que ir bastante pendiente de la carretera y de no saltarte tu desvío, los paisajes son muy disfrutables.

Rochefort-en-Terre

Rochefort-en-Terre fue una adición de última hora a este día. Aunque lo teníamos marcado como posible alteración a la ruta si nos sobraba tiempo, como ocurrió, no teníamos apuntado ningún parking. Lo dejamos todo en manos de la improvisación de Google Maps.

La parte buena es que sí, nos llevó a un parking. La parte mala es que había otras 2 o 3 posibilidades y nos dejó en la única no asfaltada. Aparcamos en una zona al aire libre a las afueras, perfecta si quieres ir con caravana en verano pero que en otoño estaba más bien encharcada y con barro. La ventaja es que lo teníamos todo para nosotras. De todos modos, si vas con coche y temprano mejor marca el parking de la Place Saint-Michel.

Afueras de Rochefort-en-Terre
La gran ventaja es que entramos al pueblo por este lugar sacado de un cuento.

Qué ver en Rochefort-en-Terre

Comenzamos nuestra visita desde el punto a las afueras donde aparcamos. Por pura casualidad, lo primero que encontramos junto al aparcamiento fueron unos lavaderos del s.XVI. Subimos hacia el pueblo por la rue de l’Etang, donde se sitúan unos baños públicos gratuitos, aunque su estado es más bien poco cuidado.

Al final de la misma nos encontramos con la Iglesia de Notre Dame de la Tronchaye. Es visitable por dentro pero no nos llamó lo suficiente la atención como para entrar. Pecamos mucho de esto con los lugares de culto modestos. Lo que sí despertó nuestra curiosidad fue el diminuto jardín que tiene a sus espaldas, que pudimos ver desde donde veníamos.

Iglesia Notre Dame de la Tronchaye Rochefort-en-Terre
La iglesia tiene su encanto, pero no fue lo que más nos gustó.

Desde la iglesia nos dirigimos hacia las calles principales del pueblo en busca de su mayor atractivo: las casas de piedra y sus fachadas llenas de plantas. Es cierto que Rochefort-en-Terre es famoso por sus calles floridas, cosa que solo se puede ver en primavera y parte del verano. Sin embargo, ese extra de belleza viene acompañado de las multitudes, por lo que realmente pierdes tanto como ganas en mi opinión.

El primer lugar que vimos fue la Place du Puits, donde se encuentra el famoso pozo con flores encima. Da igual en qué dirección mires, en todas tienes preciosas casas de piedra o con entramados de madera y techos de pizarra. La mayoría tienen la fachada decorada en mayor o menor medida con diversas plantas (y flores en primavera).

Place de Puits Rochefort-en-Terre
La plaza es preciosa incluso fuera de temporada de flores.

Esta plaza se continúa con la Rue Saint-Michel, manteniendo la característica estética del pueblo, hasta llegar a la Place des Halles. A lo largo de este breve recorrido encontrarás múltiples cafeterías y tiendas de comestibles artesanales. No solo es un paseo precioso, además tiene un olor delicioso. En muchas de las tiendas tienen muestras de las especialidades del local, por lo que podrás degustar algunas delicias antes de decidirte a comprar.

Volvimos hacia nuestro coche por la rue Candre, un callejón con escaleras rodeado de vegetación. Fue como pasar por un pasadizo mágico. Debo añadir que nos dejamos por ver (por puro desconocimiento) el Castillo de Rochefort-en-Terre, así que te recomiendo que lo añadas a tu itinerario.

Que ver en Rochefort-en-Terre Vannes Josselin
Aun así debo decir que la visita a Rochefort-en-Terre mereció completamente la pena.

Cosas a tener en cuenta al visitar Rochefort-en-Terre

En primer lugar no puedo decir otra cosa que «añádelo como visita imprescindible en Bretaña». Aunque en principio íbamos a visitar solo Josselin y Vannes, creo que me hubiera arrepentido si no llegamos a ver Rochefort-en-Terre. Tampoco te cortes a la hora de entrar a sus tiendas o de callejear sin rumbo por el pueblo. Una de las cosas más mágicas que tiene es que cualquier rincón es fotogénico.

Otra cosa que debo decir es que he leído muchas veces que el interior del pueblo es peatonal, pero en mi experiencia no estaría tan segura. Vimos un buen número de coches (locales supongo) aparcados o circulando por múltiples calles. De hecho, nosotras mismas tuvimos que bajar con el coche por la rue de l’Etang para llegar al parking. Tal vez en temporada alta esto sea diferente, pero desde luego en octubre había vehículos dentro del pueblo.

Esto me lleva al último punto importante, que es el tipo de calles de Rochefort-en-Terre. A excepción de los paseos principales y famosos, que son bastante llanos y amplios, la mayoría de calles son más bien estrechas y empinadas. Pasar con el coche es bastante agobiante. El empedrado del suelo está en buen estado en general, pero si sumas todos estos factores callejear o salir de la zona principal se puede volver un tanto incómodo para gente con movilidad reducida o con carritos de bebé.

rincón de Rochefort-en-Terre que ver vannes josselin
En cualquier caso, intenta callejear tanto como puedas para descubrir rincones escondidos.

De Rochefort-en-Terre a Rennes

Al igual que el día anterior, volvimos a Rennes para dormir. Salimos de Rochefort-en-Terre con tiempo suficiente para hacer casi todo el trayecto antes de que anocheciese. Ya habíamos tenido la mala experiencia de conducir a oscuras por las carreteras secundarias en medio del campo y no queríamos repetirlo. Si quieres saber más sobre nuestra experiencia conduciendo por Bretaña, puedes echarle un ojo a este artículo. El trayecto duró aproximadamente 1 hora y cuarto, ya que entre ambas ciudades hay entorno a 100km de ruta.

Posibles alteraciones de la ruta

Como el resto de tramos del road trip, este es totalmente modificable y personalizable según tus preferencias. Como ya has podido ver, aunque nuestra intención inicial era ver solo Josselin y Vannes, al final añadimos Rochefort-en-Terre también. Nunca puedes estar totalmente segura de si te sobrará o faltará tiempo, por lo que es más que recomendable tener algún as en la manga.

En general es mejor no sobreplanificar, mejor que puedas añadir alguna visita extra a que tengas que quitar cosas que quieras ver. O peor, que todo lo que veas sea mal y con prisas, sin poder disfrutar. Aun así, por si no te convence alguno de los sitios de los que te he hablado, quieres abarcar más o simplemente cambiar la ruta, te dejo un par de ideas que nosotras no llegamos a explorar en este viaje.

plaza de rochefort-en-terre
Nuestro cambio de plan fue Rochefort-en-Terre porque pillaba de camino entre Vannes y Rennes, igual que decidimos ver Josselin por comodidad en la ruta.

Auray y Carnac

Tanto si quieres hacer noche en Vannes como si tienes intención de llevar tu road trip más hacia el oeste, Auray y Carnac puedes ser dos buenas adiciones. Auray es un pequeño y pintoresco pueblo costero con una pinta encantadora. Destaca bastante su puerto y, por supuesto, sus calles y casas. Si hubiéramos tenido más días para este viaje, estoy segura de que hubiera estado dentro de la ruta.

Lo mismo puedo decir de los alineamientos de Carnac, situados un pelín más hacia el oeste. Se trata de un yacimiento prehistórico muy famoso a causa de sus extensos campos llenos de megalitos. Sin duda debe de ser un lugar misterioso y mágico. Como por desgracia no puedo hablarte mucho de estos lugares a falta de experiencia, te dejo aquí un muy buen artículo del blog Viajes y Rutas, que sí los visitaron.

Y con esto termino el segundo día del road trip por Bretaña. Disfrutar de Josselin, Vannes y Rochefort-en-Terre fue todo un placer, aunque seguro que nos dejamos muchos rincones mágicos por ver. Es lo especial de esta región, cada giro de esquina puede esconder un tesoro.

Puedes encontrar todas las etapas y recomendaciones de este viaje en el apartado de Bretaña del blog. Puedes ver muchas más fotos de los viajes o enterarte en directo de nuestras aventuras siguiéndonos en nuestras redes sociales.

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